Sabemos muy bien que no es posible proyectar el futuro sin tener en cuenta el pasado recorrido y el presente lleno de interrogantes, desafíos y esperanzas. La curia General acompañó primero con decisión los procesos de institucionalización de las Provincias y luego se dedicó a su proyecto.

 

La Curia General Madre María Sara, es una estructura particular, de la Congregación Dominicas Hijas de Nuestra Señora de Nazareth, constituida por la Casa General y las comunidades que por determinación del Gobierno General, dependen directamente de éste (cf. Const. 331 y 332). En este momento la conforman las casas ubicadas en el Departamento de Cundinamarca y el Distrito Capital, además se han sumado la Comunidad de Dusseldorf, Alemania y el Postulantado Nuestra Señora del Rosario de Tibasosa, Boyacá.

 

Su nombre «María Sara», indica nuestra identidad y marca a la vez, nuestra misión. Con esta denominación, resignificamos la figura misionera de la Sierva de Dios, María Sara del Santísimo Sacramento, nuestra Fundadora, quien en su anhelo misionero exclamaba: «¡Cómo quisiera ser sólo espíritu y traspasar las distancias inmensas del mundo y darte a conocer a las almas, del modo que te llevo gravado en mi alma, Oh carísimo Amor mío!».

 

Este afán misionero de nuestra Fundadora, debe encontrar eco en cada una de las Hermanas de la Congregación, pero especialmente quienes pertenecemos a la Curia General. Nuestra misión no está circunscrita a un territorio determinado. Las líneas de acción que cada una de las comunidades locales de la Curia, deben ser líneas concretas de acción, que redunden no sólo en beneficio de la obra como tal, sino que puedan servir de derrotero para otras obras que por similitud de la misión, la situación geográfica o cultural, conlleven a mantener la unidad y la conservación dinámica y creativa del Carisma de la Congregación (Tomado del Proyecto de la Curia).

 

Es hermoso el entusiasmo, la creatividad y la alegría con que cada comunidad ofrece a toda la Congregación el acontecer día a día de su consagración y misión, consignadas en sus crónicas, de las que sintetizamos en este boletín. Siempre haciendo memoria histórica de lo realizado en cada comunidad, y proyectando la vivencia del carisma.

 

La Curia General mira el presente, lo lee e interpreta tomando la cultura como clave para comprender el lenguaje del niño, del joven, del adulto y de los mayores, los destinatarios de la misión.  Abre perspectiva de futuro en orden a nuevos servicios, que generan vida y vida dinámica. Hoy contamos con caminos orientadores, señales claras para impulsar los procesos y líneas de acción que respondan con fidelidad al carisma y a los signos de los tiempos, que nos exigen darles una nueva mirada desde la óptica misma de la mirada de Jesús y por consiguiente de la Iglesia.

 

Por otra parte nuestra tarea continua es hacer de cada comunidad, una comunidad de Hermanas, con la capacidad de compartir la fe, la comunión eclesial, propia de quienes nos identificamos como discípulas misioneras de Jesús de Nazaret, «siendo el homenaje vivo a la vida oculta de Jesús en Nazaret y en el Sagrario».